Un conflicto puede entenderse como una situación o circunstancia que implica un problema o una dificultad. Puede ser individual o social.
De la misma manera que los adultos,
los niños también experimentan situaciones de enojo con sus compañeros y,
desgraciadamente, muy a menudo las
vías de resolución de sus conflictos resultan ser los insultos o las peleas.
Es por eso que debemos ofrecerles herramientas que les hagan
capaces de afrontar los conflictos de la mejor manera.
La
experiencia que obtienen los niños de sus interacciones sociales tempranas,
entre ellas las conflictivas, tanto en el hogar, con sus padres y hermanos,
como en la escuela y en los entornos de juegos extraescolares, es un vehículo
socializador de la máxima importancia para el niño. Estas interacciones
sociales, en diferentes grupos o contextos, ofrecen oportunidades únicas para
aprender, practicar y desarrollar conductas tanto agonísticas (que no solo
agresivas) como pro-sociales.
Practica los siguientes pasos para solucionar conflictos
con ellos:
El
conflicto también tiene muchas funciones y valores positivos: estimula el
interés y la curiosidad, es un motor del cambio personal y social, ayuda a
establecer identidades personales y grupales, ayuda a aprender nuevos y mejores
modos de responder a los problemas, a construir relaciones mejores y más
duraderas, a conocernos mejor a nosotros mismos y a los demás, y esto, a su vez,
favorece el desarrollo de nuevas soluciones positivas en los conflictos
futuros. Desde este punto de vista, por tanto, el conflicto tiene una función
socializadora y, por ello, adaptativa.
El
problema estriba en que todo conflicto puede adoptar un curso constructivo o
destructivo y, por lo tanto, lo importante es asumir dichas situaciones
conflictivas y enfrentarnos a ellas con los recursos suficientes para que los
implicados salgan enriquecidos de ellas, es decir, que lleve a una adaptación y
desarrollo equilibrado tanto en el ámbito individual como de las relaciones
sociales.
¿CÓMO PODEMOS ENSEÑAR A LOS NIÑOS Y NIÑAS A
RESOLVER LOS CONFLICTOS?
-
Ayúdales a mantener la calma y a estar relajados:
En el momento en el que el niño se
sienta enfadado, debes recordarle esta serie de consejos para que pueda
alcanzar por sí mismo un estado de relajación y evitar
responder con actos fruto de la impulsividad del momento.
1. Indícale cómo debe reconocer que está enojado y que se dé
cuenta a través de las señales que le envía su cuerpo.
2. Enséñale
a que se calme respirando
profundamente contando hasta 10 o dando un paseo. También le puede servir
correr o escuchar música.
3. Ayúdale
a meditar sobre la causa del problema y a pensar
soluciones a ello. Si tu hijo necesita ayuda para expresar su enojo es bueno
que tenga a alguien cerca que le pueda echar una mano.
4.
Recuérdale
que si se encuentra en una situación en la que otro niño intenta empezar una
pelea lo que debe hacer es:
· Calmarse,
mantener una distancia segura respecto a la otra persona, respirar de manera lenta y
profunda y mantenerse alerta. Es mejor que evite devolver los insultos o las
palabras groseras al provocador ya que esto sólo empeoraría la situación.
· Escuchar
atentamente lo que otros niños puedan decir y preguntarse qué quiere ese niño realmente.
· Evitar
a los otros niños siempre listos para entrar en la pelea o, cuando sea necesario, que
hable con ellos para disuadirlos.
· Seguir
adelante, tratar de encontrar vías para solucionar el problema sin llegar a
las manos. Algunas opciones son:
1. Dándole
al otro una razón: "nos expulsarán del partido si nos
peleamos".
2. Utilizando,
si cabe, el sentido del humor: "no me gustaría pegarte mi
resfriado".
3. Si
nada de lo anterior funciona, la mejor opción es abandonar e
irse.
Los
niños imitan la actitud de sus iguales. Por eso es importante que los padres, desde
edades tempranas, influyan en sus hijos para que sean modelos a seguir para los
demás niños.




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